Los lavavajillas vienen ganando cada vez más espacio en las cocinas brasileñas. En medio de la rutina agitada, el electrodoméstico se convirtió en sinónimo de practicidad, ahorro de tiempo y más calidad de vida.
Usada correctamente —con los productos adecuados para lavavajillas y algunos cuidados simples— este electrodoméstico puede ofrecer una limpieza eficiente e incluso consumir menos agua que el lavado manual.
En esta guía, el equipo de especialistas de JIMO explica:
- Cómo funciona el lavavajillas;
- Qué utensilios pueden (o no) lavarse;
- Los productos ideales para cada etapa de la limpieza;
- Consejos prácticos para mantener todo limpio, sin manchas ni olores.
¿Qué es y cómo funciona un lavavajillas?
El lavavajillas es un electrodoméstico diseñado para facilitar el día a día, garantizando practicidad e higiene en la limpieza de utensilios domésticos.
Su funcionamiento combina agua caliente, acción mecánica (chorros de agua), detergente específico y ciclos programados que simulan el lavado manual de forma más eficiente y económica.
Actualmente, es posible encontrar diferentes modelos y tipos, como lavavajillas de 14 servicios, 10 servicios y 8 servicios.
Ciclos de lavado: prelavado, lavado, enjuague y secado
Cada ciclo del lavavajillas tiene una función para el resultado final:
- Prelavado: elimina residuos superficiales;
- Lavado: aplica el detergente con agua caliente a alta presión;
- Enjuague: elimina detergente y suciedad;
- Secado: con aire caliente o ventilación, evita acumulación de agua y manchas.
Temperatura del agua y acción mecánica
La temperatura puede variar entre 45 °C y 70 °C, dependiendo del ciclo elegido. El calor potencia la acción del detergente y elimina microorganismos.
Los brazos aspersores distribuyen chorros de agua que garantizan la cobertura completa de los utensilios.
Tiempo medio por ciclo
El tiempo depende del modelo y del programa elegido, pudiendo variar de 30 minutos (ciclos rápidos) a 2h30 (ciclos intensivos).
¿Qué dicen los especialistas de JIMO sobre la eficiencia del lavavajillas?
La eficiencia del lavavajillas va mucho más allá de simplemente rociar agua y jabón sobre los utensilios.
Según Leonardo Linck, químico y director técnico de JIMO, el secreto está en la combinación precisa entre temperatura, tipo de detergente y tiempo de actuación:
La gran ventaja del lavavajillas es el control del proceso. Tienes una temperatura alta, un detergente alcalino específico, con pH adecuado, y tiempo suficiente para que actúe sobre la suciedad. Eso es muy difícil de reproducir manualmente en el fregadero.
Esa ingeniería del proceso de lavado —con ciclos bien definidos, chorros mecánicos de agua caliente y productos formulados exclusivamente para la máquina— es lo que permite eliminar grasa, almidón, proteínas e incluso microorganismos con más eficiencia y menor esfuerzo.
Cómo lavar platos en la máquina: paso a paso
Lavar platos en el lavavajillas con algunos cuidados simples marca toda la diferencia en el resultado final.
Seguir el paso a paso correcto ayuda a garantizar utensilios limpios, sin manchas ni residuos —y además contribuye a la durabilidad del equipo.
A continuación, los 5 pasos para aprovechar al máximo tu lavavajillas:
1. Retira los restos de comida
Antes de colocar los utensilios en la máquina, elimina los residuos sólidos de platos, fuentes y ollas.
Esto evita la obstrucción de los filtros, mejora la eficacia del lavado y reduce el riesgo de mal olor dentro de la cuba.
2. Coloca correctamente platos, vasos y cubiertos
La forma en que los ítems se organizan dentro del lavavajillas influye directamente en la circulación del agua y en la eficiencia de la limpieza.
- Platos y fuentes: deben colocarse en la parte inferior, inclinados y orientados hacia el centro de la máquina;
- Vasos, copas y tazas: van en la bandeja superior, ligeramente inclinados para evitar acumulación de agua;
- Cubiertos: deben colocarse en el cesto, con los mangos hacia abajo y preferiblemente intercalados para evitar que se encajen entre sí.
3. Elige el programa ideal
Los lavavajillas modernos ofrecen diferentes ciclos, que varían en tiempo, temperatura e intensidad.
- Ciclos ligeros: indicados para vajilla poco sucia o ítems delicados;
- Ciclos intensivos: ideales para ollas, fuentes con grasa o utensilios con suciedad adherida.
Atención: lee el manual de tu máquina para entender qué programa se adapta mejor a cada tipo de vajilla.
4. Añade detergente y abrillantador
Utiliza siempre productos para lavavajillas, como los de la línea JIMO Lava-Louças, desarrollados para garantizar rendimiento superior sin comprometer el equipo.
- El detergente actúa en la remoción de suciedad y grasa;
- El líquido secante (abrillantador) acelera el secado y evita manchas, principalmente en vasos y cubiertos de acero inoxidable.
Sigue las instrucciones del fabricante sobre dónde y cuánto colocar de cada producto.
5. Consejos para optimizar el espacio y evitar manchas
- Evita sobrecargar la máquina: esto perjudica la circulación del agua;
- Deja espacio entre los utensilios para garantizar que todos los ítems reciban chorros de agua de forma uniforme;
- Evita el contacto directo entre metales y vidrios, ya que puede causar manchas o roces durante el lavado.
Con estas orientaciones, tu lavavajillas ofrecerá mucha más eficiencia.
¿Por qué posicionar los ítems correctamente hace toda la diferencia?
Uno de los principales factores que impactan el resultado del lavado es la forma en que los utensilios se organizan dentro de la máquina.
Platos apilados, vasos tumbados y cubiertos encajados entre sí perjudican la circulación del agua y evitan que el detergente actúe de manera uniforme. Leonardo Linck advierte:
El mayor error que vemos en el día a día es el mal posicionamiento de los utensilios. Plato tocando otro plato no se lavará bien. Vaso volcado sobre la copa, cubierto trabado —todo eso dificulta que el chorro llegue. El agua necesita circular.
Refuerza que cada ítem tiene un lugar ideal y que sobrecargar la máquina compromete el rendimiento. Posicionar correctamente es tan importante como usar el producto adecuado.
Beneficios del lavavajillas
Como vimos, el lavavajillas ofrece una serie de ventajas prácticas en el día a día. Además de facilitar la rutina, también contribuye al uso consciente del agua.
Otro beneficio importante es la higienización eficiente: gracias a la combinación de agua caliente y detergente específico, la máquina elimina con mayor facilidad suciedades difíciles, bacterias y olores. Linck explica:
Trabaja con temperaturas más altas que las que conseguimos en el grifo, por lo que logra eliminar microorganismos con más eficiencia. Esto brinda más seguridad, especialmente en cocinas con niños, ancianos o personas que buscan un mayor cuidado con la salud.
El tiempo que ahorras en el fregadero puede dedicarse a otras actividades —lo que representa más practicidad y calidad de vida en el hogar.
¿Qué debo saber antes de comprar un lavavajillas?
Antes de adquirir el equipo, evalúa el espacio disponible en la cocina y el número de servicios adecuado para tu rutina.
Un lavavajillas automático se clasifica por su capacidad de servicios, que indica la cantidad de piezas de vajilla que puede lavar a la vez.
Cada servicio generalmente incluye un plato, un vaso, un cubierto (tenedor, cuchillo y cuchara) y un plato pequeño, representando lo que una persona utiliza en una comida.
Los modelos compactos funcionan bien para quienes viven solos o en pareja, mientras que las familias más grandes se benefician de versiones con 10 o más servicios.
También es importante verificar el voltaje y si la instalación hidráulica del lugar es compatible.
Da preferencia a máquinas con sello Procel A de eficiencia energética y recursos como ciclos rápidos, sensores inteligentes y funciones ecológicas —que ayudan a ahorrar tiempo y reducir el consumo.
Por último, confirma si existe asistencia técnica autorizada de la marca en tu región. Esto hace toda la diferencia en el momento de la manutención y refuerza la durabilidad de la inversión.
¿Qué puede o no ir al lavavajillas?
Aunque el lavavajillas sea un aliado práctico en la rutina, es importante conocer los límites de uso con cada tipo de material.
Como explica el químico Leonardo Linck, director técnico de P&D de JIMO, “el detergente de la máquina tiene pH alcalino, entonces ciertos materiales pueden reaccionar con el tiempo. No es que esté prohibido usarlo —pero el uso continuo puede desgastar piezas más sensibles”.
La mayoría de los utensilios modernos es compatible con el lavado automático, especialmente si se colocan correctamente en la máquina y se utilizan con los productos adecuados. Estos son los principales ejemplos:
- Platos de cerámica o porcelana (sin bordes metálicos);
- Vasos y recipientes de vidrio templado;
- Cubiertos de acero inoxidable;
- Ollas de acero inoxidable;
- Refractarios de vidrio resistentes al calor.
¿Se puede poner vidrio en el lavavajillas?
Los vasos de vidrio templado o de paredes más gruesas pueden lavarse con seguridad —siempre que estén bien posicionados, sin tocar otros ítems, para evitar rayones y roces.
Los vidrios más finos, como cristales o vasos decorativos, son más susceptibles a grietas debido a la combinación de chorros calientes y detergentes alcalinos. En esos casos, el lavado a mano es la opción más segura.
¿Se pueden poner recipientes de plástico en el lavavajillas?
Depende del tipo de plástico. Los más seguros para lavavajillas son aquellos que soportan bien el calor y la acción química del detergente, como:
- Polipropileno (PP);
- Tritan;
- Policarbonato reforzado.
Evita plásticos finos, desechables o frágiles, ya que pueden derretirse, deformarse o liberar sustancias indeseadas. “No es que el plástico no pueda ir —el problema es que no soporta el ciclo de la máquina.”, resalta Linck.
Recuerda siempre revisar la parte posterior del envase de plástico. Actualmente, los ítems contienen símbolos que indican su compatibilidad con la máquina.
Atención: evita colocar en el lavavajillas
Algunos utensilios pueden reaccionar al calor, al detergente o al roce interno de la máquina. Mira los principales cuidados:
- Utensilios de madera: absorben humedad, se deforman y pueden agrietarse;
- Aluminio (especialmente el pulido): se oscurece y mancha con jabones alcalinos;
- Ollas antiadherentes (teflón): el revestimiento puede desgastarse con el tiempo;
- Plásticos desechables: no resisten la temperatura y se deforman fácilmente;
- Platos o detalles pintados o tazas con serigrafía pueden perder la imagen con el uso continuo en máquinas automáticas. Se recomienda el lavado a mano.
Sobre este punto, Leonardo Linck refuerza:
El principal error es pensar que el lavavajillas resuelve todo. Hay que observar el material, verificar si tiene símbolo de compatibilidad, entender que ciertos desgastes solo aparecen después de varios ciclos.
Verifica siempre el símbolo de compatibilidad
Antes de colocar cualquier ítem en la máquina, revisa en el fondo o en el envase si es indicado como “apto para lavavajillas”.
Esto garantiza que el material resista la acción de jabones alcalinos, el calor y la presión del lavado —especialmente en el caso de plásticos, vidrios y ollas.
Ollas que pueden ir al lavavajillas
Varios tipos de ollas pueden ir al lavavajillas —pero es necesario atención al material, al acabado y a la frecuencia de uso.
Como destaca Leonardo Linck, químico y director técnico de P&D de JIMO:
Mucha gente coloca olla de aluminio y después nota que se oscureció. Eso ocurre porque el jabón para lavavajillas es más alcalino. El aluminio reacciona, principalmente el pulido. Lo ideal es lavar ese tipo de olla a mano.
Mira los principales cuidados para cada tipo de olla:
Ollas de acero inoxidable
Las ollas de acero inoxidable son, en general, seguras para el lavavajillas. Sin embargo, la forma de posicionarlas puede impactar directamente en el resultado:
- Evita apilar piezas, ya que puede causar rayones e impedir el drenaje adecuado del agua;
- Coloca las ollas con la abertura hacia abajo;
- Usa abrillantador para evitar marcas de secado, especialmente cuando la pieza entra en contacto con vidrio u otros metales.
Ollas de aluminio
Es posible lavarlas en la máquina, pero el uso frecuente puede oscurecer y manchar el material. La reacción ocurre debido a la combinación de:
- Detergente con pH elevado;
- Alta temperatura del agua;
- Exposición prolongada al ciclo de la máquina.
El especialista advierte: “No es que el lavavajillas dañe. Es que la química del jabón, sumada al calor, acelera ese desgaste en el aluminio más sensible.”
Superficies pulidas, sin tratamiento, son las más afectadas. Si deseas conservar el brillo y la apariencia original por más tiempo, prefiere el lavado manual.
Ollas antiadherentes
El revestimiento antiadherente (teflón) puede perder eficiencia con el tiempo si se lava con frecuencia en la máquina.
Incluso con detergentes específicos, el calor y la abrasividad del ciclo pueden acelerar el desgaste de la capa protectora. Por eso, la recomendación es:
- Lavar a mano con esponja suave y jabón neutro;
- Evitar altas temperaturas o abrasivos que comprometen el revestimiento.
Linck explica:
La mayoría de los fabricantes recomienda evitar colocar ollas antiadherentes en el lavavajillas. Con el tiempo, el antiadherente pierde eficacia, incluso si el lavado parece seguro al principio.
¿Cuál es el mejor producto para lavavajillas: jabón o detergente?
A diferencia de los jabones comunes de fregadero, los productos para lavavajillas están formulados con agentes alcalinos, enzimas y secuestrantes minerales —componentes que actúan directamente en la remoción de grasa, almidón y proteínas, incluso con agua caliente y sin necesidad de fregar.
Por eso, usar detergente común o jabón en polvo en la máquina no solo es ineficaz: puede generar espuma excesiva, comprometer el ciclo de lavado e incluso dañar el equipo.
Como explica Leonardo Linck, director técnico de P&D de JIMO:
El mejor producto para lavavajillas es aquel que fue desarrollado específicamente para eso. No sirve improvisar con jabón de fregadero, jabón en polvo o detergente común. La máquina necesita un producto que funcione bien con agua caliente, que no produzca espuma excesiva y que tenga agentes propios para desengrasar, desprender proteína y carbohidratos. Debe ser alcalino, pero equilibrado. Un buen detergente se disuelve rápido, no deja olor y se enjuaga fácilmente.
El especialista afirma que el gel es más práctico para el día a día. La pastilla, especialmente la multicapa, ofrece más en limpiezas difíciles o cargas mayores.
Esta recomendación refuerza la importancia de elegir soluciones específicas, formuladas para garantizar alto rendimiento, protección de la máquina y los mejores resultados en cada lavado.

Línea JIMO Lava-Louças: gel, pastilla, multicamadas y más
Existen diferentes formatos de detergente para lavavajillas, pero no todos ofrecen el mismo nivel de eficacia.
La elección ideal depende del tipo de suciedad, de la frecuencia de uso y, por supuesto, de la compatibilidad con tu máquina.
En la línea JIMO Lava-Louças, todos los formatos se destacan por su practicidad en el día a día, pues fueron desarrollados a partir de diversos ensayos y evolucionaron adaptándose a los desafíos de la rutina del consumidor:
- Detergente para lavavajillas en gel: con fórmula concentrada, garantiza buena disolución y facilidad de dosificación. Ideal para vajilla con suciedad leve a moderada, ofrece excelente rendimiento sin comprometer el desempeño;
- Detergente para lavavajillas en pastilla y pastilla multicapa: reúne detergente y enzimas en un solo producto, promoviendo limpieza completa, acción desengrasante y brillo intenso. Es la mejor opción para cargas mayores o suciedad más pesada, con la ventaja de total practicidad.
- Abrillantador para lavavajillas: complemento esencial para evitar manchas y agilizar el secado, especialmente en ciclos con vidrio y acero inoxidable. Sobre este producto, Leonardo Linck refuerza:
El abrillantador no es solo un extra. Acelera el secado y evita esas manchas blancas, principalmente en vasos y cubiertos de acero inoxidable. Sin él, la vajilla incluso puede salir limpia, pero con apariencia opaca y mal enjuagada. Es un paso esencial.
Los productos JIMO fueron desarrollados para combinar tecnología y resultados, uniendo alto desempeño con cuidado del equipo y de los utensilios.
Es tecnología al servicio de un lavado de alta calidad, que cuida tus utensilios y tu máquina.
Más información: JIMO Lava-Louças Pastilha Multicamadas: ¿cómo funciona?
¿Dónde colocar el detergente correctamente en la máquina?
El lugar correcto para añadir el jabón en el lavavajillas es el dispenser interno, generalmente ubicado en la parte interna de la puerta del electrodoméstico.
Este compartimento fue diseñado para liberar el producto en la fase ideal del ciclo, garantizando la máxima eficiencia. Existen básicamente dos tipos de compartimento:
- Dispenser con tapa abatible o deslizante (presente en la mayoría de los modelos): ideal para gel, polvo o pastillas.
- Dispenser con reservorio separado para abrillantador, presente en modelos con secado intensivo: en este caso, el líquido secante se añade en un compartimento específico al lado del dispenser de jabón.
- Pastillas: coloca una unidad en el compartimento principal de la puerta. No es necesario abrir ni romper el envoltorio soluble.
- Detergente en gel o polvo: mide la cantidad recomendada por el fabricante (generalmente entre 20 y 25g o ml) y evita excesos.
Importante: algunos modelos más modernos pueden tener sensores que identifican la cantidad de detergente o humedad residual.
En máquinas con ciclos automáticos, seguir el manual garantiza el mejor aprovechamiento de los productos.

¿Cómo limpiar el lavavajillas?
Residuos de grasa, restos de alimentos y jabón se acumulan en las partes internas del lavavajillas, comprometiendo la eficacia del lavado, causando malos olores e incluso reduciendo la vida útil del equipo. Como señala el equipo de especialistas de JIMO:
Mucha gente piensa que porque la máquina lava los platos, también se limpia sola. Pero no es así. Con el tiempo, se acumula grasa y suciedad invisible en las paredes, en los filtros, en los brazos aspersores. Todo eso afecta el desempeño. Por eso la limpieza preventiva es tan importante.
La limpieza preventiva es simple y hace toda la diferencia para mantener el rendimiento de tu máquina. Además de preservar la eficiencia de los ciclos, la limpieza periódica:
- Evita la acumulación de grasa y lodo en paredes y filtros;
- Previene malos olores;
- Reduce riesgos de obstrucción y fallas;
- Ayuda a mantener platos y vasos siempre limpios y sin manchas.
Paso a paso de la limpieza con productos adecuados
JIMO desarrolló un producto específico para limpiar lavavajillas, fácil de usar y altamente eficaz. Mira cómo utilizarlo:
- Retira los residuos visibles de alimentos y grasa en el interior de la máquina, especialmente en el filtro y en los bordes de la puerta;
- Añade el contenido del JIMO Limpa Máquina Lava-Louças en el interior de la máquina vacía, preferentemente en el cesto de cubiertos;
- Ejecuta un ciclo completo con la máquina vacía, preferentemente el ciclo más caliente;
- Repite el proceso una vez por mes o según la frecuencia de uso del lavavajillas.
Leonardo Linck, director técnico de P&D de JIMO, refuerza:
El uso del limpiamáquina ayuda a mantener los componentes internos desobstruidos, principalmente los chorros y el filtro. Suelo recomendar que el consumidor lo use una vez por mes, incluso si la máquina parece limpia. Eso evita obstrucciones y aumenta la vida útil.
Esta limpieza ayuda a eliminar suciedades invisibles, desobstruir los brazos aspersores y mantener el equipo libre de impurezas que comprometen el desempeño del lavado.

¿Se puede usar vinagre para limpiar?
Aunque es una solución casera popular, no se recomienda usar vinagre en el lavavajillas. Según los especialistas:
El vinagre es un producto ácido. Y la mayoría de las piezas internas del lavavajillas no fueron hechas para soportar acidez frecuente. Puede corroer componentes metálicos, afectar las gomas de sellado y no tiene eficacia comprobada en la remoción de grasa o jabón. El problema es que, por ser una solución casera popular, mucha gente lo usa pensando que está limpiando. Pero, a largo plazo, el vinagre puede causar más daños que beneficios.
¿Cómo quitar el mal olor del lavavajillas?
El mal olor generalmente está ligado a la acumulación de residuos orgánicos que no fueron eliminados correctamente durante los ciclos de lavado. Los factores más frecuentes son:
- Restos de comida atrapados en el filtro o en rincones internos del lavavajillas;
- Filtros sucios u obstruidos, que acumulan grasa y bacterias con el tiempo;
- Falta de ventilación, que concentra la humedad y favorece la aparición de olores.
La limpieza interna regular es el primer paso para evitar esta molestia. Además, algunos hábitos ayudan bastante:
- Deja la puerta entreabierta tras el uso, permitiendo la circulación de aire y evitando acumulación de humedad;
- Limpia los filtros semanalmente, eliminando restos de comida antes de que se descompongan;
- Seca las gomas y bordes de la puerta, que suelen retener humedad y generar olor con el tiempo.
Incorporar estas prácticas regularmente garantiza no solo un lavavajillas sin olores, sino también más eficiencia en el lavado y mayor durabilidad del equipo.
Conclusión
El lavavajillas es un aliado poderoso para quienes buscan practicidad, higiene y ahorro de tiempo en la rutina del hogar.
Para mantener el rendimiento del equipo y garantizar resultados impecables en la limpieza, es esencial seguir algunas buenas prácticas: desde la elección correcta de los productos hasta el cuidado con la organización de los utensilios y el mantenimiento interno del lavavajillas.
Con la línea JIMO Lava-Louças, tienes a tu disposición soluciones específicas y eficaces para cada etapa del proceso: detergentes de alto rendimiento, abrillantadores que evitan manchas y facilitan el secado, además de limpiadores que cuidan la parte interna de la máquina con eficacia comprobada.
Soluciones prácticas para tu hogar
JIMO ofrece productos desarrollados para facilitar tu día a día, con opciones para diferentes tipos de aplicación, insectos/plagas, superficies y ambientes.
Encuentra los productos ideales para facilitar tu rutina.










